30/09/2009

PERO

Si continuas abrigando el dolor en tu interior, te sentirás indigno del perdón de Dios y, en consecuencia, no podrás aceptar ninguno de tus derechos divinos, como hijo de Dios

1 comentarios:

Irilien dijo...

mmm la pregunta es ¿como administrar ese dolor sin caer en la indolencia?
¿Quién o qué es Dios para tí?
un saludín